Islas Cíes, Pontevedra

Las Islas Cíes son el paraíso natural que más se acerca a la visión del Caribe que te puedes encontrar en España. Sus playas de arena clara y agua turquesa se convierten en el lugar perfecto para perderse en el tiempo y en el espacio. No por nada este archipiélago se llamaba en la época de los romanos las Islas de los Dioses. Este edén es ahora parque nacional y está protegido de cualquier elemento que interfiera en la conservación de su ecosistema. Debe ser por esto que la visita a las tres islas de las Cíes está limitada a los meses de verano y semana santa. Los ferris salen desde Vigo, Baiona o Cangas.
Playa de las Catedrales, Lugo

Quizá Galicia te atraiga por su marisco y el verde de sus paisajes, pero sus playas tampoco tienen desperdicio alguno. En especial esta, que se encuentra al norte de la provincia de Lugo, entre Foz y Ribadeo. Los arcos y las bóvedas que salpican la arena de esta playa lucen desgastados por el viento y el agua recordando que un día fueron acantilados vertiginosos devorando este lugar. Pasea por esta playa y adéntrate en las grutas sintiéndote un grano de arena más entre sus impresionantes paredes.
Cañón de Sil, Ribeira Sacra (Ourense / Lugo)

Este paraje nada tiene que envidiar al famosísimo cañón del Colorado. Durante miles de años el río Sil fue comiendo terreno a las montañas creando abruptos desfiladeros de más de 500 metros de profundidad. Si quieres que el vértigo te suba por las piernas hasta agarrotarse en tu garganta, te recomendamos que te asomes por los Balcones de Madrid. Este mirador está colgado sobre el abismo, con el santuario de Cadeiras en la otra orilla y la llanura de Monforte como horizonte. Anímate a subirte a bordo de un catamarán para conocer el cañón desde su base. Los hay que te llevarán desde la Aguja del Diablo hasta los Balcones de Madrid. Pasado los Balcones empiezan a enfilarse otros viñedos por la sierra de Sil.
Catedral de Santiago de Compostela

Hay varias razones por las que la visita a esta Catedral es obligada. La bonita y encantadora ciudad de Santiago, la magnífica y opulenta fachada del Obradoiro, la puerta de las Platerías y ¿como no? el mítico Botafumeiro. El Botafumeiro era usado en la Edad Media como instrumento de purificación y, de paso, ahuyentaba los malos olores que se concentraban en la catedral por el paso de peregrinos y demás seres que se congregaban en la catedral. Es un espectáculo mágico y silencioso con gran carga espiritual. Para ver esta proeza de humo, incienso y poleas tienes dos opciones. La primera cuadrar tu visita a la catedral con las fechas que esta fija para ponerlo en funcionamiento. (Estas fechas suelen coincidir con los días marcados en rojo en nuestro calendario: el 6 de enero, el 25 de diciembre, el 15 de agosto, el 1 de noviembre…). La segunda opción que te queda es solicitarlo en las oficinas (vía mail o correo ordinario) y costearlo de tu propio bolsillo.